

La elección de reina del carnaval se ha realizado, a lo largo de la historia de nuestra máxima fiesta, utilizando varias fórmulas. Originalmente era por invitación directa del comité organizador, después -a partir de 1924 y hasta 1960- se realizó por medio de centavo-voto, posteriormente por medio de certámenes de belleza y cultura. En tres ocasiones, 1961, 1962 y 1972, el procedimiento usado para elegir a la reina fue el llamado “corcholatazo”. En todos estos la Compañía Pepsi Cola colaboró con los organizadores del Carnaval para realizar procesos exitosos. Para 1997, de nueva cuenta la empresa embotelladora y Codetur han acordado poner en práctica ese mismo procedimiento, esperando lograr el mismo éxito que en sus ediciones anteriores.
La idea original del corcholatazo se debe al prestigiado publicista Don Eulalio Ferrer, ejecutivo del ramo en la empresa Pepsi allá por 1960.
La primera campaña se inició el 28 de noviembre de 1960, cuando empezaron a circular las botellas con las corcholatas marcadas. En esa época las tapaderas de los refrescos tenían en la parte interna una cubierta de corcho, bajo la cual se imprimía la leyenda que les daba validez como votos: Carnaval Mazatlán 1961-Voto. La inscripción se complementaba con el dibujo de una corona al centro.
Para la recepción de los votos se colocaron cinco baterías, de cinco urnas de lámina "engargoladas y soldadas" cada una; sobre cada urna se colocó la fotografía de la candidata a la que corresponderían las corcholatas. Los puntos de ubicación fueron: las oficinas del Patronato, el Palacio Municipal, el crucero de Juan Carrasco y Gutiérrez Nájera, en el Monumento al Pescador y en la Plazuela de la Colonia Juárez.
A partir del 11 de diciembre de 1960, se realizaron cómputos semanales en el kiosco de la Plazuela República. Después de cada recuento se destruían las corcholatas, incinerándolas en los hornos de la Fundidora y Laminadora. El cómputo final se realizó el domingo 22 de enero. El cómputo duró aproximadamente ocho horas (de última hora tuvieron que incorporar a varios escrutadores más de los previstos debido a la gran cantidad de corcholatas que se reunió). Cada hora, desde el inicio del escrutinio, se anunciaba el resultado parcial acumulado. Durante la última hora del recuento, los resultados parciales se iban anunciando cada quince minutos.
Durante la campaña del primer corcholatazo las crónicas cuentan que se despertó una enorme pasión entre vastos sectores de la población. Las actividades de las candidatas para recolectar votos tuvieron una gran resonancia. Las corcholatas se convirtieron, por unos días, en monedas : Se organizaron bailes y funciones cinematográficas cuyo precio de entrada se fijaba en corcholatas. Se dice que en los mercados y abarrotes se podían realizar algunas compras con ellas; de lo que si hay constancia es de que hubo bazares de ropa y juguetes donde las candidatas recibían corcholatas a cambio de esos productos. Buena parte de los mazatlecos tomó partido por alguna de las candidatas y las corcholata adquirieron un enorme valor estimativo, era común - dicen - que el cliente solicitara su corcholata en las tiendas después de tomarse un refresco y que el tendero se la disputara. Como todavía no funcionaba la Profeco, los tenderos ponían precio diferenciado al refresco: con corcholata era más caro.
Aunque no fueron muchos los votos depositados en las ánforas públicas, de todas maneras hubo rumores de que algunas gentes intentaban sustraer, mediante un hilo del que pendía un imán, las de una candidata y depositarla en las de otra. Además del rumor de estos saqueos hormiga, se habló de intentos de robo de las urnas, al final, las crónicas periodísticas dan cuenta del establecimiento de vigilancia especial sobre las ánforas en los últimos días de las campañas.
En 1962 y en 1972 se repitió la experiencia. En cada caso las ganadoras impusieron marcas de corcholatas recolectadas; pero, dicen, cuentan que la competencia no alcanzó los niveles de apasionamiento de la primera vez.
En 1961, Anita de Rueda, reina del Carnaval y Alma Valadés , reina de los Juegos Florales.
En 1962, Isela Wong, reina del Carnaval y Hortensia Freeman, reina de los Juegos Florales.
En 1972, Elvira Gloria Torrero, reina del Carnaval y Alma Rosa Chío, reina de los Juegos Florales.
En 1997, Linda de Rueda Cevallos, reina del Carnaval y Paloma Palacios Domínguez reina de los Juegos Florales.