

El Premio Mazatlán es uno de los más prestigiosos de cuantos se conceden en la literatura mexicana. Se entrega todos los años en la Velada de las Artes que tiene como marco al Carnaval, en reconocimiento a los escritores más destacados durante el año transcurrido.
El punto de origen de la presea instituida en 1964 es la propuesta de Francisco Álvarez Farber, Raúl Rico Mendiola y el escritor y periodista sinaloense Antonio Haas para distinguir a la mejor obra literaria del país. A partir del año siguiente, cuando José Gorostiza resulta galardonado por “Muerte sin fin”, la ciudad ha laureado a las plumas de más renombre en el país.