Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

13.01.2018 Cultura Mazatlán
Lucía Beltrán

Lucila “Lola” Beltrán.

Cantante.

 

Lola es de Rosario, donde nació en 1932; y a donde pertenecía por determinación voluntaria. Sin embargo, fue en Mazatlán donde se inició profesionalmente en campo de la música. Aquí fue segundo lugar del concurso de canto de aficionados realizado por la estación radiofónica XERJ. En el estudio de esta empresa realizó sus primeras presentaciones en vivo. Cuentan que, en esa época era muy común que un buen número de asistentes se reuniera afuera de la estación para escuchar en vivo a los cantantes a través de una enorme cristalera que se colocó hacia la calle Belisario Domínguez.

Las referencias orales de esos años, ubican a Lola como parte del elenco que se presentaba en el Centro Nocturno llamado La Estratósfera que estaba ubicado en la falda del Cerro de la Nevería, justo metros arriba de la Iglesia de San José. Hay quienes afirman que la potencia de la voz de la rosarense, en la tranquilidad de las noches de entonces, permitía que muchos acudieran a escucharla sin tener que pagar, en la comodidad de una banca de las de la Plazuela Hidalgo o de los Leones, justo debajo del lugar donde hacía sus audiciones.

Luego se fue a la ciudad de México y allá triunfó. Por supuesto sus máximos laureles los consiguió en el canto, donde según sus biógrafos pasó de La rancherita de de El  rosario y la Perla de Sinaloa, pasó a convertirse en Lola la Grande de México. También participó en varias películas y en telenovelas. Fue anfitriona de programas de televisión como Noches Tapatías y El Estudio de Lola Beltrán.

Como cantante grabó 78 álbumes y ofreció conciertos en los grandes teatros del mundo. Se le considera una de las máximas exponentes de la llamada canción vernácula de nuestro país. Cuando murió el 24 de marzo de 1996, sus restos fueron trasladados a este puerto, donde recibió un homenaje de cuerpo presente en el Teatro Ángela Peralta.

En Mazatlán se le ha erigido una estatua similar a la que se encuentra en El Rosario. La de aquí se localiza justo en la confluencia de la calle José Ángel Espinoza “Ferrusquilla” y la Av. del Mar. Antes de que se colocara esa estatua, se había situado en un pedestal apropiado un pequeño busto de la cantante. Dicho busto, generó, en alguna ocasión una anécdota singular: A la primera dama del puerto, en ese momento, le pareció injusto que no se le diera mantenimiento a ese monumento y le pidió al entonces director de obras públicas que “la pintara” y este ¡la pintó! Al día siguiente el rostro de la efigie lució un maquillaje perfecto, con un ligero toque oriental, ojos delineados, labios rojo brillante y colorete en las mejillas.

 
 
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