Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

13.01.2018 Cultura Mazatlán
José H. Rico Orozco

José H. Rico Orozco

Empresario.

 

Pocos empresarios mazatlecos como José H. Rico Orozco tuvieron la visión, la capacidad económica, la habilidad política y el reconocimiento social para sobrevivir exitosamente los drásticos cambios que les tocó vivir de la década final del siglo XIX a las primeras del siglo XX, entre el Porfiriato y la Revolución.

En el ámbito de los negocios, Rico Orozco inició y desarrolló su carrera en Mazatlán, a donde llegó desde la ciudad de México, su tierra natal, probablemente a finales de los años sesenta del siglo XIX. Oses Cole señala que nació en 1855, lo cual implica que vivió aquí desde muy joven. Al principio fue empleado de la Casa Echeguren, “una de las poderosas firmas comerciales asentadas en Mazatlán durante el porfiriato” dice su biógrafo Gustavo Aguilar. Aunque no lo dicen abiertamente, algunos atribuyen su ascenso en esta compañía, no sólo a sus aptitudes, sino también gracias al parentesco político que sostuvo con los Echeguren al contraer matrimonio con Dolores Moreno, hermana de Concepción Moreno de Echeguren (esposa de Pedro Echeguren y Quintana).

En el terreno empresarial desde 1896  “fue nombrado apoderado general de  Concepción Moreno viuda de Echeguren, así como de su hijo Francisco y sus cuatro hijas, lo que le permitió participar muy estrechamente en la administración de la sociedad “Francisco Echeguren, Hermana y Sobrinos”, así como en las numerosas empresas en que dicha compañía tenía intereses”. Más tarde, con sus propios recursos consiguió impulsar y formar parte de muchas empresas vitales para el desarrollo económico de Mazatlán y de la región. Realizó inversiones importantes en la Minería y en terrenos agrícolas; estuvo vinculado a la industria manufacturera en Mazatlán en Compañías como la “Manufacturera de Calzado”, la “Gran Tenería Moderna”, la “Industrial y Agrícola” y la “Empresa de Corriente Eléctrica”; también tuvo intereses en líneas de navegación como la “Compañía de Transportes Marítimos”, primero, y luego la Naviera del Pacífico” que se encargaba del transporte de carga y pasajeros en el litoral mexicano del Pacífico y hasta California; igualmente participó en empresas que otorgaban servicios de embarque y desembarque de mercancías y pasajeros en el puerto, a través de la empresa “Express Marítimo de Mazatlán”; y estuvo ligado al surgimiento de instituciones bancarias claves como el Banco Occidental de México.

En este aspecto de los negocios, Aguilar señala que Rico Orozco aprovecho la oportunidad generada por los movimientos armados de la revolución para incursionar en la intermediación financiera informal, poniendo a funcionar en sus negocios, en la práctica un establecimiento bancario; pues “el sector bancario resultó uno de los más lastimados” por la guerra y sus secuelas. Al término de las hostilidades y cuando se generaron las condiciones legales propicias Rico Orozco y su familia formalizó el establecimiento José H. Rico Casa Bancaria, que años después sus herederos convirtieron en el Banco Mazatlán.

Antes de destacar en el mundo empresarial tuvo cargos importantes en la administración pública municipal, en la que fue regidor del Ayuntamiento durante seis periodos (1886, 1887, 1888, 1889, 1895 y 1896), incluso presidiendo el Cabildo en 1886 y 1887. Justamente en la última administración que le tocó encabezar fue cuando se establecieron las bases para que se iniciaran las obras de introducción del agua a Mazatlán desde Siqueros. A Rico Orozco le tocó firmar la autorización para que se hiciera realidad el anhelo de los mazatlecos de entonces de contar agua con agua entubada en la ciudad y en los domicilios.

Al iniciar el siglo, José H. Rico Orozco fue de los mazatlecos voluntarios que se sumaron con determinación al combate contra la peste bubónica, convocando a empresarios y profesionistas de la comunidad a integrarse a las tareas que se requirieran. El Dr. Martiniano Carvajal, a nombre propio y de los mazatlecos, en su Informe del Comité de Sanidad sobre la Peste Bubónica, realiza un cálido reconocimiento a la labor que Rico Orozco emprendió desde la Fundación de la Junta de Caridad al frente de la hazaña colectiva erradicar la peste en 1902-1903.

Este ilustre empresario y político mazatleco falleció en 1928, en la casona de Olas Altas y Del Oro (hoy Sixto Osuna), misma que adquirió Rico Orozco mediante una hábil operación financiera que describe Oses Cole en su libro “Las Viejas Calles de Mazatlán”.

 
 
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