Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

13.01.2018 Cultura Mazatlán
Francisco Peregrina

Francisco Peregrina

Fotógrafo, periodista, escritor y político.

 

Nació en villa de Álvarez, Colima en 1898. Desde niño fue traído a Mazatlán por su familia, aquí murió en 1990. Según Herberto Sinagawa como escritor ganó dos premios nacionales: uno de cuento, promovido por el periódico Excelsior en 1938, con el cuento El perro y el Coyote; y, uno de novela, convocado por el diario El Nacional, con la novela El Sur de Sinaloa, en 1958.

En 1937 El Comité del Carnaval, preocupado porque, según ellos, los discursos del carnaval habían empezado a abandonar el tono satírico que los caracterizaba, para devolverles la antisolemnidad requerida se comisionó al escritor Francisco Peregrina para que los redactara. La pieza elaborada por él, se publicó como firmada por el Rey Feo Gurrola I y es una pieza antológica del humor carnavalero de la primera mitad del siglo XX.

A los 16 años empezó a trabajar como ayudante de fotógrafo, en plena época de la revolución. De esa etapa escribió, años después en la revista Presagio: “Era yo aprendiz de la fotografía de Yañez y Guillén. El negocio se hundía junto con la ciudad sitiada. Para sacarla a flote, Guillén, equipado con lo más indispensable, se fue al campo rebelde. Allá tomaba negativos que nos mandaba valiéndose de los barcos de guerra extranjeros que nunca faltaban en el Puerto. Por su parte, Yañez retrataba a la escasa clientela que acudía al estudio, y su ayudante Manuel Tavizón, recorría trincheras y fuertes donde estaban las tropas del gobierno usurpador. Como aprendiz me tocaba seguir a Tavizón, cargando la cámara, por la Loma del gato, la Montuosa, el Panteón Número 2 (ya clausurado), la Puntilla de Astillero y todos aquellos lugares donde hubiera soldados afortinados o gente amotinada tratando de conseguir un poco de maíz, o de arroz, o de carne seca, únicos alimentos que a veces se vendían. Capeando balas, agazapándose en las trincheras, corriendo a zancada larga logramos reunir una buena colección de vistas que mostraban las defensas, armamentos y contingentes que tenían los dos bandos, pues ninguno se ocultaba de cuidar su poderío, antes al contrario, revolucionarios y gobiernistas colaboraban para que diéramos a conocer sus fuerzas mediante postales que vendíamos por millares a los vecinos y a los marinos de  los barcos de guerra para que los mandaran a sus respectivos países”. También nos legó una descripción general de las condiciones en las que se desarrolló el sitio del puerto durante varios meses en 1914.

Evidentemente aprendió el oficio de fotógrafo y lo desarrolló como tarea profesional durante el resto de su vida. Como tal colaboró con diversas publicaciones en Mazatlán y Culiacán. Poco a poco desplazó esa actividad por la de reportero; sin embargo, gracias a su lente tenemos hoy algunos de los retratos más completos del Mazatlán de los años veinte y treinta de aquél siglo. Es una verdadera lástima que el ciclón Olivia nos haya despojado de ese tesoro gráfico, cuando la mayoría de sus negativos se perdieron.

A partir de 1940 se incorpora a la administración pública estatal. Vive algunos años en Culiacán; pero, finalmente regresa este puerto, donde en 1973 funge como Jurado de los Juegos Florales del Carnaval, cuando se repuso este certamen, ya bajo el nombre de Clemencia Isaura, tras algunos años en que sólo se entregaba el Premio Mazatlán de Literatura y luego de la crisis que vivió este galardón en 1972.

 
 
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