Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

13.01.2018 Cultura Mazatlán
Ramón Rubín Rivas.

Ramón Rubín Rivas.

Escritor.-

Enrique Vega Ayala

Cronista oficial de Mazatlán.

 

            No es un escritor muy conocido popularmente; pero, si alcanzó reconocimiento nacional por la calidad de sus obras, aun en vida.  Fue profesor de la Universidad de Guadalajara; director de la revista Creación; Colaboró en los periódicos El Informador, El Occidental y en la Revista de Revistas. En 1994 recibió el Premio de las Américas de la Asociación de Libreros de Nuevo México y, en 1996, el Premio Sinaloa de Ciencias y Artes.

En 1937 los registros periodísticos indican que Ramón Rubín fue galardonado con el Primer Premio en Prosa dentro del certamen literario de Los Juegos Florales de Mazatlán por el cuento “Por las dos leyes”. En esa época, en algunas ocasiones, se convocó a un “concurso de prosa”, además del tradicional de poesía.

Según el Diccionario Biobibliográfico de Escritores de México sus libros de cuentos publicados son: Cuentos del medio rural mexicano, en 1942; Cuentos mestizos de México II y Tercer libro de cuentos mestizos, en 1948; Diez burbujas en el mar, sarta de cuentos salobres, en 1949; Cuentos indios, en 1954; Cuentos de indios, segundo libro, en 1958; El hombre que ponía huevos, en 1961; Las cinco palabras, en 1969; La revelación mística. Pedro Zamora, historias de un violador, en 1983; Los rezagados y Navegantes sin ruta, ambos en 1983; Cuentos del mundo mestizo, en 1985 (es una selección de los cuentos de sus primeros libros); Cuentos de la ciudad, en 1990; Casi cuentos en salsa Chirle, en 1991.

También publicó 12 novelas: El callado dolor de los tzotziles y Ese rifle sanitario, las dos en 1948; La loca, en 1950 y la reeditaron DIFOCUR y la UAS en 1995; La canoa perdida, novela mestiza, en 1951; El canto de la grilla, en 1952; La bruma lo vuelve azul, en 1954; La sombra del techincuagüe, en 1955; Cuando el táguaro agoniza, en 1960; Donde mi sombra se espanta, en 1964; El seno de la esperanza, en 1964; y Río inmóvil, en 1992; Desde el mar a las alturas, en 1998.

Ramón Rubín nació en Mazatlán, el 11 de junio de 1912. Su padre era de origen español y fue administrador de la Casa Elorza, con cuyos dueños originales estaba emparentado. Al parecer es hijo de Elena Rivas, Reina del Carnaval de Mazatlán en 1909, Sin embargo, hay una versión española sobre su presunto nacimiento en San Vicente de la Barquera, en la región de Cantabria. Una parte de su vida fue aventurero, luego residió en el DF y finalmente se estableció en Guadalajara, donde murió el 25 de mayo de 1999. Además de escritor, de joven fue marino, más tarde periodista, guionista de cine y se le reconoce como ecologista anticipado, sobre todo por su defensa apasionada del Lago de Chapala en la novela La canoa perdida donde denuncia la desecación del mismo. También, su libro Ese rifle sanitario, sobre la fiebre aftosa, por la temática, lo ubica en esa categoría según Christopher Domínguez Michael. En ambas obras Rubín aporta lo que algunos otros especialistas llaman las “primeras tesis ecologistas que haya dado nuestra narrativa”.

También escribió tres obras vinculadas a cuestiones de orden biológico y con propósitos didácticos: La rana y su explotación, Manual práctico de piscicultura rural y El mar y sus mitos. Sus biógrafos señalan que fue propietario de un par de fábricas de calzado, que terminó regalando a sus obreros, par dedicarse a conocer y escribir sobre los pueblos indios de Jalisco, dicen algunos. Otros señalan que las entregó para dedicarse a concluir sus memorias publicadas bajo el título Rubinescas (Historia de mi vida).

Está catalogado “como un escritor comprometido, ligado a las causas sociales de su tiempo”, señala Luis Ramón Bustos. También está considerado como uno de los máximos representantes de la narrativa indigenista en México. Aunque, hay quienes lo encajonan como escritor de “realismo costumbrista” fuera de época. Además, hay dos episodios en su vida que exponen lo que llaman algunos su exclusión de los círculos literarios nacionales: una denuncia pública sobre un plagio cometido por uno de los escritores más celebrados del país en su tiempo, Alfonso Reyes; y, el plagio que el mismo sufrió de su cuento El Duelo, que México conoce hoy bajo la categoría de obra de teatro: Los cuervos están de luto, bajo la firma de Hugo Argüelles.

 
 
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