Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

13.01.2018 Cultura Mazatlán
Ramón F. Iturbe

Ramón F. Iturbe

General Revolucionario

Enrique Vega Ayala

Cronista Oficial de Mazatlán

 

            Ramón F(uentes) Iturbe es uno de los personajes más reconocidos de la revolución en Sinaloa. Era mazatleco de nacimiento (el parto se registró en la calle San Germán [hoy Canizalez] No. 50, el 7 de noviembre de 1889). Pero, vivió muy corto tiempo en nuestra ciudad, porque su familia se trasladó “al pueblo de Oso, municipio de Culiacán, donde transcurrió su infancia entre ese lugar y el rancho de Salsipuedes”.

A los 19 años de edad Iturbe formó parte de las huestes ferrelista que se opusieron a la candidatura oficial del porfirista Diego Redo al Gobierno del Estado. Ya había sido empleado de varias casas comerciales de Culiacán. Luego de haber interrumpido sus estudios en el Seminario Conciliar de la Diócesis de Sinaloa. Pero, para esa época ya tenía su propia tienda de abarrotes en el pueblo de Alcoyonqui, localidad muy cercana a la capital del Estado.

En 1910 se involucró en la campaña a favor de Madero y contra la reelección de Porfirio Díaz en la Presidencia de la República. En su biografía oficial se asiente que, “Junto con Juan M. Banderas, José María R. Cabanillas, Francisco Ramos Esquer, Manuel de la Vega y otros veinte conjurados, se reúne secretamente en una casa ubicada al oriente de la calle Colón, en Culiacán, con el fin de preparar el estallido de la Revolución en Sinaloa. Sin embargo, el 19 de noviembre, un día antes de la fecha acordada para iniciar la Revolución, fueron descubiertos y varios de los conspiradores fueron apresados por la policía rural”. Iturbe es uno de los que logran escapar, pero continúan su labor proselitista en las poblaciones de la Sierra de Durango. El 12 de enero de 1911, el grupo de Iturbe tomó Tamazula, Durango, su primera acción de guerra.

Para el 20 de mayo 1911, más de cuatro mil revolucionarios se concentran en los alrededores de Culiacán. Son dirigidos por Ramón F. Iturbe, Juan M. Banderas, Claro G. Molina, Gregorio L. Cuevas, José María R. Cabanillas, Mateo y Herculano de la Rocha y varios comandantes de guerrillas: Cándido Avilés, Conrado Antuna, Martín Elenes, Hilario Nevares, Agustín Beltrán, Antonio M. Franco, Cipriano Alonso, Francisco Quintero, Antonio Chaires Felix, Mauro Valenzuela, Cruz Medina, Francisco Ramos Obeso, Arnoldo de la Rocha y Eduardo y Miguel Armienta. Dos mujeres participaron activamente en las maniobras: Valentina Ramírez y Clara de la Rocha. Culiacán era resguardada por alrededor de 400 soldados federales comandados por el General Higinio Aguilar, el Mayor Agustín del Corral, el Capitán Ignacio Herrera y Cairo y el Teniente Coronel Luis G. Morelos. Éste fue el último en rendirse al final del asedio de la plaza de Culiacán, en la azotea del templo del Santuario del Sagrado Corazón de Jesús. Al rendirse los últimos efectivos del ejército porfirista que defendían la capital del estado de Sinaloa, Juan Banderas fue nombrado Jefe de la Junta Revolucionaria e Iturbe su vicepresidente.

“Ramón F. Iturbe ya había recibido el grado de General Brigadier del Ejército Libertador el 22 de mayo de 1911, nombramiento expedido por Francisco I. Madero en Ciudad Juárez, Chihuahua.  Al triunfo de la revolución maderista, “Iturbe fue designado Comandante en Jefe de las Fuerzas Rurales de Sinaloa, el 8 de agosto de 1911”. Más tarde el gobierno de Madero lo traslada “al Estado de Chihuahua a combatir a los seguidores del General Pascual Orozco, alzados en armas contra el régimen revolucionario recién instaurado.

Cumplida la tarea que se le encomendó, Iturbe decide continuar sus estudios y  viaja a California, donde realiza los trámites para iniciar ingeniería en Los Ángeles.  Su intención se ve frustrada debido al golpe de Estado de Victoriano Huerta y por los asesinatos de Madero y Pino Suárez. Regresa precipitadamente al país y se une a las fuerzas que organizaba Álvaro Obregón en Nogales, Sonora para oponerse al usurpador. El 13 de septiembre de 1913, el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista Venustiano Carranza le ratifica a Iturbe el grado de General. Dentro de la estructura militar del Cuerpo del Ejército Constitucionalista del Noroeste, bajo el mando de Obregón, se le otorga la responsabilidad como Jefe de las Operaciones Militares en el Estado de Sinaloa.

“Ramón F. Iturbe cosechó importantes victorias en los campos de batalla, habiendo sido el artífice para el sitio y toma del puerto de Topolobampo. Tuvo asimismo una destacada actuación en la segunda toma de Culiacán el 14 de noviembre de 1913” y encabezó el asalto final y toma del puerto de Mazatlán el 9 de agosto de 1914. En junio de ese año, había sido nombrado “Jefe de la Brigada de Sinaloa, por el general Álvaro Obregón”.

Iturbe fue Comisionado representando a la facción constitucionalista dentro de la Convención de Aguascalientes. Al fracasar este intento conciliador de los grupos revolucionarios, Iturbe se convierte en Jefe de la Tercera División del Noroeste del Ejército Constitucionalista, “cargo que ocupó hasta el 29 de agosto de 1915, después de derrotar a las fuerzas del general Francisco Villa en Sinaloa” que estaban al mando de “otro general sinaloense, Rafael Buelna Tenorio, El Granito de Oro”. En septiembre de 1915, Iturbe fungió como  Jefe de las Operaciones Militares del Ejército Constitucionalista en los estados de Jalisco y Colima.

Al triunfo de Carranza, en 1917, el general Ramón F. Iturbe, fue apoyado por el Partido Liberal Progresista, como candidato a Gobernador de Sinaloa. Enfrentó a otros cuatro candidatos y de acuerdo a los resultados oficiales Iturbe consiguió más votos que los de todos sus oponentes juntos. Venustiano Carranza le había pedido por escrito, meses antes, que cancelara definitivamente su postulación, pero Iturbe le contestó: “Lo siento, pero ya estoy comprometido con mi pueblo”. La razón de esa solicitud era que por su edad, 27 años, el General sinaloense no reunía el requisito de elegibilidad establecido en la Constitución relativo a tener 30 años cumplidos. Sin embargo, El Congreso del Estado de Sinaloa lo declaró Gobernador Constitucional de Sinaloa y ejerció como tal del 26 de julio, de ese mismo año, hasta el 20 de abril de 1919.  Se separó del Gobierno para ponerse al frente de las operaciones militares de la rebelión de Agua Prieta, desconociendo al régimen de Carranza.

Sus biógrafos destacan de su corta gestión gubernamental, sobre todo acciones políticas en el orden legislativo y, de las pocas obras de infraestructura que realizó, la escalinata del Cerro de la Lomita, para facilitar el acceso a la Capilla de Guadalupe que se localiza en la cima, fue la que más aplausos y detractores le consiguió.

En los gobiernos emanados del Plan de Agua Prieta y encabezados por el grupo de Generales sonorenses Obregón y Calles, Iturbe no obtuvo los cargos que estimaba le correspondían por los servicios prestados a la causa. Sólo se destaca en ese periodo la misión diplomática que se le encomendó en Japón.  

La estrella político militar de Iturbe pareció apagarse en 1929 cuando participó en la fallida rebelión encabezada por otro mazatleco el General José Gonzalo Escobar contra el maximato del General Plutarco Elías Calles. Esa derrota lo envió al exilio, del cual regresó gracias a la amnistía decretada por el gobierno federal en 1933. El General Lázaro Cárdenas, como Presidente de la República, le reconoció a Iturbe el grado de General de División. Durante ese sexenio fue electo diputado federal por el Distrito Electoral de Mazatlán. Pero renunció para ocupar la Dirección de Fomento Cooperativo, dependencia de la Secretaría de Economía del gobierno federal. Desde esa dependencia y gracias a los vínculos establecidos por él en Japón, Iturbe logró el establecimiento de los convenios que fueron detonantes para el desarrollo de la industria del camarón gigante en Mazatlán.

Al término del sexenio de Cárdenas de nuevo sus inclinaciones políticas le fallaron, en la sucesión presidencia tomó partido por el general Juan Andrew Almazán, y, localmente se registró como candidato a Gobernador de Sinaloa, llevándose sendas derrotas. Sin embargo, en 1941, el Presidente General Manuel Ávila Camacho lo nombró Agregado Militar en la embajada de Japón, en donde vivió el inicio de las hostilidades del Pacífico y como consecuencia del ataque japonés al puerto de Pearl Harbor y de la declaración de guerra que México hizo frente a Japón, fue recluido por un breve periodo en una prisión de Tokio hasta su deportación.

“Fue el segundo Comandante de la Legión de Honor de los Veteranos de la Revolución Mexicana, Presidente de la Confederación de Instituciones Liberales de México y de la Junta Continental Pro Federación Americana. En 1966, el general Iturbe recibió del Senado de la República la medalla Belisario Domínguez… Ramón Fuentes Iturbe murió en el Hospital Central Militar de la Ciudad de México a las seis horas con veinte minutos el 27 de octubre de 1970, y desde el 27 de octubre de 1995 su nombre está inscrito en el muro de honor del Congreso del Estado.

 
 
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