Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

13.01.2018 Cultura Mazatlán
Ángel Flores

Ángel Flores

General Revolucionario

Enrique Vega Ayala

Cronista oficial de Mazatlán.

 

De trabajador de los muelles mazatlecos salió para incorporarse a las fuerzas maderistas en 1910. Fue uno de los que se formó al lado de Justo Tirado (el otro fue Juan Carrasco) y por su capacidad y liderazgo rápidamente escaló grados en la estructura militar revolucionaria. De acuerdo con sus biógrafos, aquí se desempeñaba como capataz de cuadrilla de estibadores portuarios; pero antes había sido marinero, Nakayama supone que “quizá en esa etapa de su vida, plena de aventuras, haya adquirido el hábito de fumar en pipa, ganándose el mote de «El Cachimba», sobrenombre que lo identificó entre sus compañeros de armas años más tarde”.

Nació en San Pedro (entonces parte de Culiacán, hoy municipio de Navolato) el 2 de octubre de 1883. En los tiempos en que se dedicó a la marinería vivió primero en Altata y más tarde en San Francisco, desde donde vino a residir a nuestro puerto. Aquí se involucró en la contienda electoral de 1909 haciendo proselitismo a favor del candidato opositor José Ferrel y continuó luego en el activismo por la causa del antirreeleccionismo encabezado a nivel nacional por Madero.

Sus primeras incursiones militares se dieron en 1911, en Siqueros, bajo el mando de Pomposo Acosta y, enseguida, durante la toma de Mazatlán. Todos sus biógrafos coinciden en que, con el licenciamiento de las tropas maderistas luego del triunfo de apóstol de la democracia, Flores regresó a sus labores en los muelles; pero, la decena trágica lo llevó de nuevo a buscar a sus correligionarios previos, poniéndose a las órdenes de Juan Carrasco en El Potrero.

En la campaña guerrillera contra el gobierno usurpador de Huerta, Flores se distingue en las acciones emprendidas antes de que se pusiera sitio a Mazatlán y con el apoyo de Carrasco llega a convertirse en Coronel. Flores encabezó la batalla final en Olas Altas en una decisión audaz para evitar la fuga de los federales que defendían el puerto. Esa acción decisiva para el triunfo le valió obtener el grado de General.

Al desatarse la contienda entre las facciones revolucionarias, después del fracaso unificador de la Convención de Aguascalientes, el antiguo grumete se mantuvo al lado de Carranza y se le asignó combatir en Sonora contra los leales al Gobernador Maytorena quien se había pronunciado a favor del villismo y que controlaba el territorio de esa entidad. “A mediados de diciembre de 1914, marchó a Sonora a la cabeza de una brigada que se denominó «Columna Expedicionaria de Sinaloa», compuesta por los batallones 2°, 3°, 4° y 6°, y el Primer Regimiento de Caballería, además del 2° Regimiento que se encontraba destacamentado en San Blas, Sinaloa… Los jefes y oficiales que integraban la columna militar [a cargo de del General Flores] fueron los generales Manuel M. Metza y Herculano de la Rocha; los coroneles Mateo Muñoz y Manuel A. Salazar; tenientes coroneles José María Galaz, Anatolio B. Ortega, José Aguilar Barraza, Guillermo Nelson, Mateo de la Rocha, Pablo E. Macías Valenzuela, Leonides García, Benjamín Chaparro y Roberto Cruz, incorporándose después el teniente coronel Arnulfo R. Gómez”, cuenta Nakayama.

De esa expedición, el propio General Obregón, en el libro “Ocho mil kilómetros de campaña”, destaca la batalla por Navojoa, el 23 de enero de 1915, donde Flores “dirigió con valentía y decisión la defensa de la plaza cuando fue sitiada por los villistas, resistiendo varios meses el asedio, así como los ataques de los días 18 y 19 de abril, hasta que los atacantes declinaron en sus propósitos”. Por supuesto, en la hoja de servicios militares del general sinaloenses resalta “el sitio de Hermosillo, Sonora, cuando salió al frente de su columna y derrotó a las fuerzas atacantes dirigidas personalmente por Francisco Villa. Participó además en las batallas de Alamitos y San Joaquín, persiguiendo y venciendo a las fuerzas de la legendaria División del Norte”, según lo establece Nakayama. Igual, según este autor, gracias a esa campaña, el General Obregón le ofreció un reconocimiento inusual a Flores, al comentar con sus correligionarios que el sinaloense era “el mejor soldado de la revolución”.

Tales hazañas propiciaron que Carranza le otorgara al General Ángel Flores el nombramiento de Gobernador y Comandante Militar de Sinaloa, con residencia en Mazatlán, “cargos [que ocupó] desde el primero de mayo hasta el 22 de octubre de 1916. Luego vinieron las elecciones para legitimar políticamente el gobierno en Sinaloa y con ellas un conflicto entre Flores y Ramón F. Iturbe. Éste último fue declarado Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa, para el período del 27 de septiembre de 1917 al 26 de septiembre de 1920, pero Ángel Flores, que había perdido esa careada se dedica a “grillar” y logra finalmente que Iturbe no pudiera concluir el término legal de su gobierno.

Finalmente, Flores llega al cargo de Gobernador Constitucional, elegido para fungir de 1920 a 1924. Sin embargo, sólo gobierna durante dos años. En 1922, el Presidente de la República Álvaro Obregón lo comisiona “para realizar un viaje de varios meses por países europeos y asiáticos”, lo que le implica la separación del cargo en el poder ejecutivo sinaloense. Cuando regresa del periplo, sólo asume la Jefatura de Armas del Estado, manteniéndose como el “hombre fuerte de Sinaloa”, generando la impresión de gobernar indirectamente a través de “Coronel José Aguilar Barraza, del Ingeniero Manuel Rivas y, de los licenciados Victoriano Díaz Angulo y José María Tellaeche, que ocuparon los cargos de gobernador de manera interina o substituta”, hasta concluir el periodo que debió encabezar Flores. Como gobernante, existen dos versiones acerca de sus políticas, algunos biógrafos señalan que “se dedicó a la reconstrucción económica de la entidad [prueba de esa determinación, es su carácter de] pionero de la irrigación en Sinaloa, pues se le acredita la construcción del canal «Rosales», con el cual cobró auge la agricultura en el valle de Culiacán”. Pero sus críticos le echan en cara “en lo que respecta sus ideas sociales… el hombre que se lanzó a la lucha en pos de las reivindicaciones populares, cayó en manos de un grupo de reaccionarios al llegar al poder… Flores se mostró enemigo de la reforma agraria y no permitió que se hiciera el reparto de tierras; igualmente, vio con repugnancia el movimiento obrero, no reconoció la creación de sindicatos, y hostilizó y persiguió a los líderes que se improvisaron para realizar la organización de los obreros”, apunta Nakayama.

Su última aventura política la desarrolló en 1924, cuando “lanzó su candidatura a la Presidencia de la República apoyado por grupos conservadores, entre ellos la Confederación Nacional de Agricultores”. Contendió contra Plutarco Elías Calles y sólo pudo triunfar en las urnas en Sinaloa y consiguió hacer ganar a Alejandro R. Vega, contra el favorito de Calles, el General Guillermo Nelson. Todo indica que había sido fiel al compromiso que contrajo públicamente al asumir por primera vez el gobierno de Sinaloa al declarar “no crearé riqueza en mi propio beneficio, ni el de mis colaboradores, en perjuicio de los gobernados”. Al anunciar su retiro de la política para dedicarse a la agricultura, el Congreso del Estado de Sinaloa le otorgó una recompensa de cinco mil pesos, en octubre de 1924, en atención a los servicios prestados a la nación y a la entidad.

El General Ángel Flores murió en Culiacán el 31 de marzo de 1926. A su muerte corrió la versión de que habría sido envenenado con arsénico, pues encontraron residuos de dicha sustancia letal en sus restos durante la autopsia. Sin embargo, también hay quienes afirman que esa condición se debió a la ingesta del tóxico con pretensiones curativas para atacar los males crónicos que le aquejaban. Pero la duda queda. En un escenario tan convulso como el de esa época, las hipótesis de complot y asesinato político no son fáciles de descartar y menos ante un personaje cuya austeridad personal e ideología contrastaban con la de aquellos que habían sido sus compañeros de armas y resultaron sus alternantes en la política.

 
 
Texto a buscar:
Festival:
 
Ir..
 


Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán