Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

13.01.2018 Cultura Mazatlán
Jesús González Ortega

Jesús González Ortega

Ingeniero, maestro, botánico, ideólogo revolucionario…

 

Alguna vez se describió como “amigo del árbol desde la infancia”. Defendió a la naturaleza frente a la depredación humana. Era tal su devoción conservacionista que en más de una ocasión convirtió en asunto de estado el “desrrame” o “poda” de los árboles, previo a la temporada de chubascos, por la empresa eléctrica y, entonces, también por la telegráfica; lo mismo que la tala indebida de una casuarina. Para ello enviaba telegramas a las autoridades superiores de las empresas, del estado y de la federación, mismos que daba a conocer a través de la prensa, propiciaba reportajes periodísticos, etc. Pero más que un activista de protesta, precursor de los que llamamos “ecologistas”, González Ortega fue un promotor decidido de acciones a favor de la preservación del medio ambiente.

El Ing. González Ortega había nacido en 1876, al parecer en Zacatecas. Llegó a Mazatlán en enero de 1905. Aquí se dedicó inicialmente a realizar trabajos de topografía: medida, fraccionamiento y deslinde de terrenos y localización de fundos mineros. Siete años más tarde ya era un destacado profesionista en la ciudad. Seguramente fue parte de los grupos de intelectuales mazatlecos que apoyaron desde el inicio las causas maderistas en la región, pues al triunfo de José Rentería como gobernador del estado en 1911, González Ortega fue designado Prefecto político del Distrito de Mazatlán (el equivalente a Presidente Municipal), cargo que desempeñó por algunos meses. Sus vínculos con los grupos revolucionarios eran sólidos, sus consejos eran escuchados. Hay evidencias de que a él recurrían los jefes militares y políticos, mientras ocupaban cargos gubernamentales, para que atendiera asuntos de orden técnico o comisiones relevantes como la que se integró para efectuar, en 1915, la toma de la Compañía de Agua Potable como parte del procedimiento municipal de expropiación revolucionaria que se intentó.

En 1917, el Ingeniero González Ortega organizó una agencia forestal en el puerto y promovió la formación del bosque en el cerro del Vigía, donde plantó miles de árboles especialmente seleccionados para garantizar los mayores beneficios en el área. Para contar con los recursos económicos a fin de emprender la colosal tarea, el Ayuntamiento apoyó la idea de organizar un sorteo de lotería (todavía no existía la Lotería Nacional); se mandaron imprimir los billetes, se le puso fecha al sorteo (el 12 de marzo de ese año); pero, eran tiempos de inestabilidad y la lotería para el bosque se suspendió. No hubo dinero entonces y la obra se dejó para mejores épocas.

En la década de los veinte ocupó la Dirección de Obras Públicas de la Administración Municipal. Entre otros proyectos presentó uno para crear un bosque tropical en el Estero del Infiernillo. Esta propuesta mereció un encendido elogio del Ing. Miguel Ángel de Quevedo (llamado “El apóstol del árbol” en el DF), quien señaló: La obra de mejoramiento del Estero del Infiernillo que va a convertirse en un parque paisajista forestal de gran provecho para el recreo de la población y atractivo del turismo, un nuevo Chapultepec, de flora tropical, va a desempeñar también un gran papel higiénico, pues se asea esa mal sana marisma desviando las aguas tropicales que ella derrama y aun corrigiendo la torrencialidad del arroyo “Jabalines”… También va a contribuir al equilibrio climatológico urbano y a la belleza del paisaje”. Tampoco fructificó.

En 1928 se integró la Sociedad Forestal de Mazatlán, en la que el Ing. González Ortega fungió como Vice-presidente. El Sr. Guillermo A. Haas fue el Presidente, Ernesto Lorda, el Tesorero y Ramón Ceballos, el Secretario. Con ese respaldo organizativo pudo emprender acciones como la formación de un vivero en el “Parque Ángel Flores” y, ahora si, desarrollar una amplia forestación de la ciudad y sus alrededores, particularmente pudo crear el bosque en el Cerro del Vigía. Para 1934 habían plantado 34 mil 600 árboles en parques públicos, cerros, a orillas del Estero del Infiernillo y en algunos islotes.

Además, de distinguirse por estas tareas, este notable ingeniero fue un reconocido educador y botánico. Fue maestro de la Escuela Preparatoria de Mazatlán, fundada y administrada por la Sociedad Procultura Regional y su Director del 18 de marzo de 1928 al 11 de junio de 1936. Como complemento de su actividad pedagógica, a partir de una vocación científica extraordinaria, González Ortega desarrolló numerosas investigaciones en botánica y geología, entre cuyos resultados obtuvo colecciones importantes, muy completas, de ejemplares de flora, lo mismo que de minerales de la región, clasificados y ordenados rigurosamente. Hoy en el Índice Internacional de Nombres de Plantas (IPNI) se atribuye a González Ortega la identificación de al menos 84 de las plantas típicas de Nayarit y Sinaloa.

Poco antes de su muerte, que aconteció en junio de 1936, el ingeniero González Ortega se hizo cargo de la Delegación del Departamento Forestal  de Mazatlán y formuló un proyecto de Ley Forestal. En él trató de aportar su experiencia para la redacción del articulado de la Ley Federal que entonces (1935) se discutía.

Luego de su fallecimiento las autoridades municipales decidieron que el bosque en el Cerro del Vigía llevara el nombre del ingeniero González Ortega. Los cuidados al predio que con tanto amor cultivó y conservó don Jesús fueron mermando con el paso de los años, hasta que finalmente el cabildo encabezado por el Dr. Héctor González Guevara determinara vender el terreno como baldío en fracciones vía subasta pública.

 
 
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