Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

13.01.2018 Cultura Mazatlán
Lucila Medrano Olmeda

Lucila Medrano Olmeda

Reina del Carnaval trágico, voluntaria altruista.

 

 A Lucila le tocó presidir el único Carnaval de Mazatlán en la historia que, habiéndose iniciado, fue suspendido por una razón trágica: La ejecución del Gobernador del Estado, Coronel Rodolfo T. Loaiza, en medio del baile oficial de Carnaval. En este puerto, donde el tiempo se mide por carnavales, ese asesinato no sólo dejó señalado el de ese año, sino que puso a la fiesta como referencia en la historia política de Sinaloa.

Lucila Medrano Olmeda nació en Mazatlán el 28 de diciembre de 1924. Ha sido la única mazatleca que ha ostentado en fechas diferentes cada una de las coronas carnavaleras: fue Reina de los Juegos Florales en 1940 y Reina del Carnaval cuatro años después. En la primera ocasión compitió contra Isabel Coppel. En 1944 su llegada al reinado fue prácticamente producto de una invitación, como se usaba ocasionalmente. De acuerdo con las declaraciones que ella misma y Carmina de Rueda le ofrecieron a José María Figueroa, fue el propio Coronel Rodolfo T. Loaiza quien invitó a Lucila y ella quien sugirió que Carmina fuera nominada en los Juegos Florales. Aunque inicialmente hubo promoción a favor de algunas candidatas como Elena Tirado Páez, Manuelita Beltrán y Laura Lamadrid, éstas finalmente se retiraron de la contienda.

La coronación de Lucila I fue la primera que se celebró en un Estadio, en el antiguo Estadio Mazatlán de béisbol. En las escenas de la película que se conserva de esa ceremonia, tomada por Jesús Ernesto Gómez Rubio (Jegro)  se observa un lleno total en el graderío, lo cual significa que hasta ese momento habría sido la más concurrida de cuántas se hubiesen celebrado en la historia previamente. Lucila contó que el combate naval de aquel carnaval fue diseñado y operado por “el cohetero” Agustín Pereyra, traído por Loaiza, ex profeso desde la capital del país; la carroza real en la que desfiló el domingo la construyó Ignacio Osuna.

En esos años Lucila formó parte del Comité Juvenil de la Cruz Roja en Mazatlán. Más tarde, a partir de 1969 y hasta 1984 se desempeñó como Presidenta del Comité de Damas de esa misma institución. Desde 1984 fue designada Presidenta Honoraria Vitalicia de esa misma agrupación altruista. De acuerdo con Oses Cole durante la gestión de Lucila al frente de ese comité “dedicó todo su tiempo libre a procurar fondos para sostener y mejorar los servicios que presta la institución, logrando que en 1995 se terminara el hospital que fue bautizado en su honor: Hospital Lucila Medrano”. Recibió diversas condecoraciones por su labor como benefactora.  Falleció en Mazatlán en 1999.     

 
 
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