Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

13.01.2018 Cultura Mazatlán
Margarita “La Nana” Ramírez

Margarita “La Nana” Ramírez

Escritora y poeta, maestra, autodidacta.

 

            En Mazatlán, Margarita “la Nana” Ramírez constituye un ejemplo singular  de mujer en el siglo XX. Sin dejar de lado el rol tradicional de madre y esposa se convierte en una mujer intelectualmente influyente en su comunidad; pero sobre todo resalta porque, de acuerdo con su biógrafo Antonio Haas, se educó sola.

“Autodidacta más portentosa y menos pedante que la Nana nunca he conocido. La provincia siempre ha sido cruel con la mujer inteligente y doblemente cruel si es también sensible. Sin embargo, la Nana con su inteligencia relampagueante y su sensibilidad descollada, se creció al castigo. No había escuelas en Mazatlán ni dinero en su familia. Estudio hasta  sexto año. Cuando murió, sabía suficiente hebreo para leer el Antiguo Testamento y griego para leer el Nuevo. Se mantenía en forma traduciendo a Cicerón del español al latín y cotejando los resultados con el original. Leía inglés y francés (“deschirando diccionarios” decía) y hacía un hilarante remedo del alemán, idioma que aprendió de joven y olvidó ‘por descuido’”, comenta Haas en la semblanza que le escribiera a quien consideraba su maestra.

Sólo dos de sus obras son conocidas gracias a que se publicaron en las Antologías de Poetas y Prosistas que preparó Ernesto Higuera en tiempos del General Gabriel Leyva como Gobernador del Estado (1956-1962). Margarita Ramírez es de los pocos que aparecen en ambos textos. En el de Poesía se incluyó una llamada “Leyenda” y en el de Prosistas, la narración denominada “Un hallazgo en Viena”, con el que se hizo acreedora a un primer premio en un certamen convocado en Guasave, Sinaloa. Haas menciona que él conoció otra obra suya sobre la historia de la música.

Escribía décimas y otros tipos de poemas rimados con extraordinaria facilidad. Sus familiares cuentan que todas las postales que enviaba cuando andaba de viaje siempre venían en verso. Al respecto dice el escritor mazatleco: “[La Nana] era poeta de ocasión porque en todo hallaba ocasión de ser poeta. Versificaba hasta para pedir la sal. Nunca escribió verso libre, no por desprecio sino porque su musa, aunque traviesa y repentina, era obstinadamente parnasiana. ‘Perdóname Toño Haas/ que no me encuentres aquí/ hace un momento salí/ en busca de un tambo de gas...’ No recuerdo cómo terminaba esta décima que un día me dejó con una tachuela en la puerta de su casa; sólo recuerdo la broma jocunda y su nitidez formal”.

Aun a pesar de sólo haber terminado formalmente sólo hasta el sexto de primaria, fue maestra en la Escuela Preparatoria de Mazatlán. Impartió literatura española, dibujo anatómico y  música. Para esta última escribió el texto mencionado por Haas.

 
 
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