Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

13.01.2018 Cultura Mazatlán
Francisco Martínez Cabrera

Francisco Martínez Cabrera

Músico y promotor cultural.

Enrique Vega Ayala

Cronista oficial de Mazatlán

 

            El profesor Martínez Cabrera llegó a Mazatlán, probablemente en 1897, como parte de la Compañía de Ópera Ciudad de Roma. Unos meses después de contraer matrimonio en Guadalajara, ya estaba de nuevo en el puerto apoyando a la Compañía de Opereta y Zarzuela Buxens. En su nota respecto a las presentaciones de esta agrupación en el puerto, El Correo de la Tarde comentó: “Los coros excelentes. Los maestros Martínez Cabrera y González Gómez, celosos de, su reputación, dirigen con acierto las obras, sin embargo del ímprobo trabajo de concertar en pocos ensayos partiduras de importancia y tan variadas”.

            A partir de entonces, su presencia se volvió imprescindible en la ciudad en eventos culturales. Para 1904 su nombre aparecía como atractivo indispensable en la publicidad de los colegios como sinónimo de prestigio. Lo mismo daba clases de música en el Colegio Independencia que dirigía la Srita. Josefa Villegas o, de música y piano, en el Liceo Católico para Niñas. Por supuesto, por esas fechas ya se dedicaba a organizar orfeones y coros musicales varios, con distintos grupos de aficionados al canto de la ciudad. Joaquín Sánchez Hidalgo, en su libro “Mazatlán de antaño” recuerda como obra de Martínez Cabrera la formación de  una Compañía Infantil “con un conjunto de señoritas y jóvenes de la mejor sociedad de aquel tiempo”, con la que montó en Teatro Rubio la opereta española “Marina” y la Caballería Rusticana de Pietro Mascagni, en su primera aparición pública. Martínez conservó, por años esa compañía, renovando integrantes, para ofrecer, en el mismo teatro, variados programas de ópera y zarzuela, muchos de ellos promovidos para recaudar fondos con fines altruistas. A decir de Sánchez Hidalgo, personajes como Elvira Rivas, Ernesto Berumen, Martiniano Carvajal, Juan y Gabriel Maxemín, Rodolfo T. Loaiza, Gonzalo Arellano, Francisco Navarro, Juvencio Valadés y otros, se formaron en el plano artístico gracias a las enseñanzas musicales de Martínez Cabrera en sus primeros años en Mazatlán.

            Igualmente fueron numerosas la agrupaciones musicales que formó en el puerto a lo largo de los años, entre los primeros se cuenta un cuarteto constituido por los jóvenes Enrique Mora, Manuel Mora y Guillermo Haas hijo y el propio profesor Martínez Cabrera. Más tarde, “el Maestro creó en el antiguo Circulo Comercial Benito Juárez, una orquesta integrada por varios de sus socios; entre ellos […] figuraron: Jesús Rivas Piña, primer violín concertino; Joaquín y Andrés G. Avendaño y Francisco Alduenda, primero y segundo violines; el Maestro y Federico Guerra tocaban las violas; Victoriano Siordia, Jr., el violoncello; Edmundo Avendaño, la flauta y [Sánchez Hidalgo] el tololoche”, anotó el autor del libro “Venadolandia”. 

También se conserva en la memoria artística de Mazatlán el nombre del Orfeón Ángela Peralta que dirigía el maestro Martínez, integrado cincuenta voces que lo mismo se presentaban en la Iglesia Basílica (hoy Catedral) que en el Teatro Rubio. Pero, particularmente, se rememora a esta agrupación porque año tras año, mientras Martínez estuvo en Mazatlán, se presentaban en el Panteón No. 2, en el aniversario de la muerte del “Ruiseñor Mexicano”, para rendirle homenaje; “sobre su tumba [el orfeón] entonaba la marcha fúnebre de Chopin y ¡Oh! que pena”, narra Sánchez Hidalgo.

Martínez Cabrera también se preocupó por promover actividades artísticas profesionales en el puerto y, con el apoyo de la empresa que manejaba el Teatro Rubio,  traía al coso de la calle Carnaval a artistas y grupos de renombre nacional e internacional, en gira por el país, como la “Compañía de ópera italiana que ha conjuntado el conocido empresario Sillingardi”, proveniente de Nueva York, que previamente se había presentado en el Teatro Esperanza Iris de la capital de país, y que estaba integrada por “el tenor griego Petropulos Constantino, de la mezzo soprano Beatrice Eaton, de la bailarina rusa Lidia Nelidova y los cantantes Zuccarl e Ivan Dbeprof. Además de Vicente Viola y otros elementos nacionales de valía como el barítono Arturo Mondragón y del maestro director y concertador Ignacio B. del Castillo, quienes se unieron a la trouppe en la Ciudad de México”, la cual hizo una corta temporada en el puerto en noviembre de 1923.

Por supuesto no podía faltar tampoco la presencia de Martínez Cabrera en los Juegos Florales de la Feria Regional de Mazatlán en 1925, en cuya ceremonia dirigió la orquesta que el mismo formó y preparó para tan significativo evento cultural.

En la vida política mazatleca también tuvo participación marginal, pero relevante en su momento: fue Presidente de la Junta Patriótica en 1919 y Regidor en el Ayuntamiento de 1922. 

En la década de los treinta y los cuarenta del mismo siglo, Martínez Cabrera residió con su familia en Culiacán, donde también se le recuerda con gratitud y respeto por sus aportaciones al enriquecimiento cultural de la capital estatal en ese tiempo.

 
 
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