Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

13.01.2018 Cultura Mazatlán
Guillermo Sarabia

Guillermo Sarabia

Originario de Mazatlán, Sinaloa, en donde nació el 30 de agosto de 1937, Guillermo Sarabia estudió canto en Zúrich con Dusolina Giannini y Herbert Graft, y debutó en 1965, a los 28 años de edad, en la ciudad de alemana de Detmold, con la ópera Doktor Faust de Ferruccio Busoni. Continúo en los inicios de su carrera presentándose en diversas ciudades alemanas, principalmente, además de en otros teatros europeos. Debutó con el Metropolitan Opera de Nueva York en una gira a Cleveland, Ohio, el 5 de mayo de 1973, cantando el papel de Amonasro de Aida, en donde compartió el escenario con Lucine Amara, Franco Corelli, Fiorenza Cossotto y los bajos John Macurdy y James Morris. En el podio: Francesco MolinariPradelli. Tres días después lo hizo en Atlanta, Georgia, con el mismo título, acompañado de Martina Arroyo, Robert Nagy, la Cossotto, Ivo Vinco y nuevamente Morris. El 2 de junio en Detroit, Michigan, cantó el papel de Enrico en Lucia di Lammermoor con Renata Scotto y Sándor Kónya. Su presentación oficial en el Met sucedió el 11 de junio del mismo año con Aida. Lo acompañaron en el elenco Gilda Cruz-Romo, Richard Cassilly y Nell Rankin. En la misma temporada personificó a Alfio en Cavalleria rusticana, el 18 de junio, bajo la dirección de Carlo F. Cillario, y acompañado por Elinor Ross y Corelli. Los días 13, 16 y 22 de marzo de 1976 fue Escamillo en Carmen de Bizet, al lado de Marilyn Horne y Régine Crespin, que alternaban en la cigarrera; Plácido Domingo; y las sopranos Lucine Amara y Leona Mitchell, que interpretaban a Micaëla. Este título lo cantó además en la gira a Tokio del Met. En 1977 interpretó a Jochanaan en Salome de Richard Strauss. Cantó en las casas de ópera más importantes del mundo, como Covent Garden, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, en donde debutó en la temporada 1975 (enero 6, 9 y 12), abordando el papel de Macbeth en la ópera de Giuseppe Verdi, compartiendo el escenario con la soprano Marisa Galvany, el tenor Pedro Lavirgen y Juan Pons, quien entonces cantaba en la tesitura de bajo y que interpretó los roles de Banquo y Sicario. Un año después, en el mismo escenario, fue Tonio en Pagliacci junto a Plácido Domingo; y la siguiente temporada, 1977, encarnó a Iago en Otello, nuevamente con Domingo, y con la soprano Elena Mauti-Nunziata. Ese mismo año participó en la producción

de L’Africaine de Meyerbeer, bajo la dirección de Antonio de Almeida, acompañado en el reparto por Dimiter Petkov, Juan Pons, Christine Weidinger, Domingo y Montserrat Caballé, registrándose con ello su última actuación en el coliseo de Barcelona. También fue en 1977 cuando debutó en el Teatro alla Scala de Milán con la ópera Wozzeck de Alban Berg, además de en las casas de ópera en Hamburgo, Berlín, el Teatro Colón de Buenos Aires y el San Francisco Opera, en cuyo escenario se había presentado por primera vez en 1973, cantando exitosamente el rol de Germont en La traviata, con la soprano Beverly Sills y el tenor Wieslaw Ochman, bajo la dirección musical de Kurt Adler. Regresó a ese escenario en 1975 en donde cantó Il tabarro de Puccini; en 1978 fue Iago en Otello, al lado de Domingo y Katia Ricciarelli bajo la dirección de Giuseppe Patanè, y en 1979 personificó a Don Carlo en La forza del destino, acompañado por Leontyne Price, Veriano Luchetti, John Del Carlo y Martti Talvela, prosiguiendo presentaciones en Viena, Colonia, Washington, Houston y Amsterdam. En julio de 1978 hizo su debut en el Teatro del Palacio de Bellas Artes de México como el Conde de Luna de Il trovatore de Verdi. “Guillermo Sarabia, que nos llega de Mazatlán, pero no vía Tepic, Guadalajara e Irapuato, sino después de pasar por el Colón de Buenos Aires, la casa Metropolitana de Nueva York, el Liceo de Barcelona, el Covent Garden de Londres y la Scala de Milán, es decir, las casas de ópera más grandes del mundo. Es un cantante con toda la barba, con buena figura, correcto actor y, si bien de timbre algo nasal, con unas notas llenas, en el registro medio, preciosas. Fue aplaudidísimo...” (Rafael Solana. Revista Siempre!, número 1309, 26 de julio de 1978.) En 1979 reapareció en Bellas Artes para interpretar de manera magistral los cuatro villanos de Les contes d’Hoffmann de Jacques Offenbach, junto a Alfonso Navarrete, Angélica Dorantes, Estrella Ramírez y Alicia Torres Garza. En agosto de 1980 hizo sus primeras funciones de Der fliegende Holländer de Richard Wagner, con la soprano Johanna Meier, el bajo Malcolm Smith y el tenor David Portilla.

(Semblanza de José Octavio Sosa)

 
 
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