Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán

13.01.2018 Cultura Mazatlán
Miguel Lacarra Aguilar

Miguel Lacarra Aguilar

Cura y constructor de catedral

 

Hasta ahora se ha señalado con insistencia en la fecha del 7 de mayo de 1875, como la de arranque de la obra de construcción de la Iglesia Parroquial, hoy Catedral de Mazatlán; sin embargo, todo indica que en esa fecha se reanudaron los trabajos, con en lo ya edificado, por lo menos desde 1844 cuando la Junta Económica y Gubernativa del puerto decidió “levantar un templo decente y majestuoso”. Lo cual no debe tomarse, de ningún modo, en demérito de la labor emprendida por el padre Miguel Lacarra para darle esas dimensiones al proyecto en proceso que recibió al hacerse cargo de la parroquia mazatleca.

El padre Lacarra llegó en 1871 a Mazatlán y, poco tiempo después, retomó el proyecto y no paró hasta su cristalización. El nuevo párroco era de origen sonorense, había nacido en Hermosillo en 1824. Se ordenó en el Seminario Conciliar de Culiacán y sirvió, inicialmente en la parroquia de Imala, más tarde en Culiacán y finalmente se le encargó la de este puerto.

Como queda dicho, en 1875 se reiniciaron los trabajos. Estanislao León se hizo cargo de la albañilería; el maestro Santiago León fue el responsable de lo referente a carpintería y ebanistería; y, los de herrería quedaron en manos de don Isaac León. El padre Lacarra no sólo dedicó un gran esfuerzo en beneficio de esta obra, según constancias de la prensa de ese tiempo, además de su empeño en la dirección de la obra, el párroco se gastó todo un capital heredado de su padre en la fabricación del templo. Cinco años más tarde la obra negra estaba concluida. Seguramente, en esa calidad se realizó ahí la primera misa el 7 de mayo de 1880.

Otro aspecto poco conocido de la labor de Lacarra en este puerto es la de haber formado y sostenido una escuela de instrucción básica con fondos proporcionados por él, misma que contaba, en 1881, con 147 alumnos. Lo que seguramente constituye el primer colegio de orientación católica que funcionó en esta ciudad.

Murió en Mazatlán el 8 de octubre de 1891, antes de que concluyera la construcción del templo. “Sus restos reposan en el interior de la sacristía, al lado del altar del Santísimo” en la iglesia parroquial, hoy Catedral de Mazatlán, que contribuyó decisivamente a levantar.

 
 
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